18.4.12

Retazos de mí (o intentos de decir quién soy)


Creo que después de llevar cuatro meses escribiendo acá llegó la hora de presentarme. 

Bueno, en realidad en ocasión de tener que presentarme ante un grupo de personas con las que voy a compartir una experiencia de formación virtual, he empezado a escribir tanto, tanto... que me pareció que no era apropiado para ese contexto. 

Así que les propuse seguir un enlace que conduce justamente acá, y si quieren saber
 más de mí, ésta puede ser una forma. 

Mi nombre es María Eugenia, algunos gustan llamarme Maru, otros Mauge. A mí me gusta que me llamen cómo más cómodo les venga llamarme (aunque algunas veces soy más Maru, otra más Mauge, otras Eugenia)

Yo soy algo así como un continuo proceso constructivo. Todo el tiempo siento que estoy construyéndome con lo que puedo y con lo que deseo y aspiro. Y muchas veces a contrapelo de lo que quiero, viendo y mutando lo que deseo y haciendo lo que puedo con lo que tengo. 


Soy un montón de miles de fragmentos de mi pasado presente, y proyección a futuro. 
Y también soy fragmentos de todos ustedes, y de este país. 

Estudié Ciencias de la Educación en una universidad privada porque
 me salía más barato que lo que me costaba el pasaje a la pública: 
y eso que la pública queda en la ciudad vecina de Paraná. 
Es que en la privada estaba becada.  La situación de mi familia por
entonces era muy complicada.

No me convenció del todo la experiencia, pero igual me llevo muchas cosas buenas de ahí. Entre esas cosas mi título y un montón de dudas y preguntas.

Me recibí en el año 2001, y comenzar a trabajar en esa época fue durísimo. 
Por el presentismo docente no se generaban muchos reemplazos. 
Además, claro está, la situación de nuestro país.

Entonces fue cuando decidí estudiar filosofía, esta vez en la universidad pública. 
Tampoco me gustó. Cursé y aprobé tres años, pero finalmente abandoné. 
Había profesores que parecía que se habían comprado la filosofía.
Además se pensaba casi exclusivamente la filosofía desde una mirada formal de la misma, una filosofía vivida ni sentida. 
Bueno en realidad muchos abandonamos la carrera. 
Si no me equivoco en algo así como en dos cohortes consecutivas de alumnos
 se recibió sólo uno.

Fue cuando con un grupo de amigos empezamos a formarnos en forma autónoma. 
Hacíamos rondas de pensamiento en una casa tomada: "Las puertas son de adorno"
En la casa no vivía nadie. La usábamos como centro cultural. 

Fueron años interesantes. Esa experiencia colectiva, cultural y formativa fue muy intensa. Conocimos a mucha gente -tanto personalmente como a autores con los que entrábamos en diálogo con el pensamiento-. Ahí conocí a Lewkowicz y así llegué hasta Duschatzky (que es quien coordina la Diplomatura que estoy iniciando ahora) Bueno, y muchos otros más: colectivo situaciones, lavaca, Suely Rolnik, Virilio, Le Teles, Ranciere y muchos muchos más. Pudimos leer sin censuras, Deleuze y Guattari, Foucault, Nieztche, y otros. 

La experiencia de "Las puertas son de adorno" duró casi tres años, 
porque, a principio del 2006, tuvimos que abandonar la casa. 
La casa le pertenecía a un sindicato que había quebrado dejando a mucha gente en banda, 
pero algunos de los pertenecían a la comisión directiva del sindicato se organizaron y legalmente reclamaron la casa. 


Parecería que en mi ciudad, experiencias como la que relato no
 logran sostenerse por mucho tiempo. 
De hecho es la primera experiencia de ocupación de una vivienda con ese
 funcionamiento, y la única. 

El colectivo que habíamos formado no se sostuvo más allá de "Las puertas".
Se agotó con el desalojo. Como si fuera la casa la que contuviera
un pensar y un actuar colectivo. 
Algunos están ahora en Rosario, otros en San Marcos Sierra, otros en Buenos Aires. 
Y algunos quedamos en Santa Fe. 


Yo me dediqué a afianzarme en mi trabajo, porque de a poco las horas para dar
 clase iban apareciendo. 

Luego del 2006, se avecinaron años difíciles,
principalmente por problemas de salud. Y en consecuencia laborales y de dinero. 

Nos habíamos juntado con Nacho y devino una enfermedad mía, un embarazo complicado y bueno, todo lo que trae consigo entrar en algo para mí totalmente desconocido: el mundo de la medicina pública-privada y el círculo salud-enfermedad.

Me llevó un tiempo volver a tomar confianza en mí y establecer una 
nueva rutina por fuera de todo eso. 
Al Nacho la carrera se le alargó bastante, conmigo un poco averiada y con una hija bebé. 

Bueno, fuimos de poco reiventándonos nuevamente como pudimos.
A fines del 2008, luego que terminara mi licencia médica, empecé algunos nuevos trabajos, 
porque algunos de los antiguos habían caído. Y de poco lentamente nos fuimos acomodando,  y el Nacho retomó los estudios. 

En el 2009 me animé nuevamente a la formación sistemática, esta vez aposté por FLACSO, y la verdad es que resultó positivo. Leí, intercambié ideas, aprendí, experimenté 
cosas nuevas. 

En eso, el año pasado el Nacho se recibió. 
Y Amparo (nuestra hija) que no deja de crecer y llenarnos de amor. 

Amparo ha logrado despertar de mí mi faceta noña (expresión del Nacho que quiere decir algo así como muy muy cariñosa, un poco cargosamente cariñosa y
 demasiado cariñosamente demostrastiva) 
Amparo me cambió bastante. 

Ignacio también, a fuerza de negociar y también de ver la realidad: 
pasé de desear una casa de barro y una huerta orgánica a desear una casa tradicional con garage, cochera, dos habitaciones y baños... jajaj.

Y por Amparo empecé a navegar por blogs para aprender a decorar una habitación, 
o festejar cumples chulos.
Por Amparo me volví un poco chula. jajaj.
La medida justa, si es que existe tal cosa.
Soy capaz de cocinar todo un día para poder festejar su cumple con comiditas ricas y divertidas, pero no la llevo al McDonalds. 
La llevo a pasear al shopping, pero nunca le he comprado ropa, la visto con la 
que me pasan o regalan. jjaj. 

Actualmente estoy trabajando en educación superior, en formación docente. 
Y estoy tratando de experimentar cosas diferentes, pero no encuentro bien qué.

Soy pésima con la música, la pintura o el teatro. Artes todas a las que admiro. 
Tuve un paño de artesanía: fue una experiencia re linda, 
pero un poco exigente porque se vendía bien y nunca lográbamos reponer las ventas. jajaj. 

Hace unos meses armé este blog personal  (según mi marido "un blog noño") Es que me gusta el mundo ñoño de algunos blogger que frecuento porque es buena onda; pero a poco tiempo de tener el blog siento alguna incomodidad porque no sé bien qué es compartible o no. Me gustaría incorporar algunos pensamientos y aspectos sociales, o más personales -como esta presentación- pero no le encuentro del todo la vuelta. Igual creo que seguiré experimentando al respecto. 

No sé porque he escrito tanto en esta presentación.
Pido disculpas a todos por lo extenso de estas palabras. Pero siento que en realidad escribí para mí, debe ser parte de este proceso de ir buscando en mi trayectoria los fragmentos que fui y que me constituyen. Y lo más importante, ir proyectándome de a poco en lo que quiero ser. Siento que por primera vez, ahora sí estoy en condiciones de ir construyéndome sin que los condicionamientos económicos ni de salud me afecten tanto, y puedo pensarme en función de lo que deseo.

Bueno, el hacer esta Diplomatura en Gestión Institucional está vinculada a mi necesidad de pensarme desde los procesos constitutivos que me atraviesan, y en esto las instituciones son muy importante.


Esta que soy también, es quien con frecuencia arruina las comidas que inicia el Nacho,
mezcla a veces la ropa blanca con alguna de color -y tiñe todo de color- jjaaj; 
le gusta disfrutar de la casa limpia y ordenada, pero evita evitar lavar los pisos y los platos, cuida de las plantas y ama los cactus. Me gusta la fotografía y aprender al respecto. Soy pésima con los deportes, pero recientemente descubrí que yo también puedo -y disfruto de- correr, aunque sea escasos 20 min. Disfruto la lluvia, los paseos al aire libre y compartir comidas con amigos y familia (aunque sea el Nacho quien se lleva siempre los aplausos por se quien cocina) No me gustan los asados. Amo los pájaros, las bicicletas, los jardines, los objetos con olor o historia de abuelas. Me gusta el tejido de punto. 

No uso tacos altos porque no sé caminar en ellos. Detesto ir a comprar ropa y/o calzado porque no sé bien qué llevar y nunca salgo convencida por la compra. (Bueno en general destesto comprar , me pongo nerviosa, soy indecisa y muy a seguido me parece
 caro lo que pago por algún producto) 
Puedo usar durante muchas temporadas el mismo y único par de calzado y
 no me hago problema. 

La mayoría de mis muebles son de pino feo, y los combino con muebles
 prestados (un piano) o heredados (un aparador provenzal) y nada pega con nada: igual me gusta la decoración y el diseño. 

Me fascina la arquitectura y hago un seguimiento de los procesos constructivos. 
Me gusta ver cómo el resultado final de una construcción es tal como lo mostraba el cartel que la publicitaba. 

Amo a la gente alegre, talentosa, y generosa. Me fascinan y me llenan de alegría. 

En el momento en que pareciera que estamos estabilizándonos, UFA!, a mi marido y
a mí nos atraviesa con fuerza la sensación de que nuestra ciudad no nos contiene. Es que, si sos académico, tenés que ser el más erudito; ser docente no combina con ser artesano/a (son muchas las miradas de extrañeza que esto provoca); los alternativos son fundamentalistas; algunos amigos y compañeros no entienden porqué nos casamos por iglesia (porque no va con trabajar "género" en una ONG, por ej.); si sos hippie no podés tener auto ni comer carne; el arte acá está hegemonizado por unos pocos (siempre son los mismos los que tocan, cantan o actúan en todos los lugares) 

Si elegís ser médico generalista es porque sos zurdo, si te parece bien la ley de medios audiovisuales sos kirschnerista, si trabajás en educación superior tenés que tener al menos un postítulo bajo en brazo, si escuchás esta música no podés escuchar aquella. Si sos de colón tenés que ser antiunionista. 
Si sos de este grupo no sos de aquel, si... si...., si....
Jajaja. 

Quizás son sólo sensaciones nuestras. 
Quizás eso en las ciudades más grandes no pasa. Así decimos con el Nacho. Pero quizás sí. 

A mí me encantó saber que mi tutora de la Diplomatura es cantante y socióloga, 
y además excelente en ambas cosas que hace. Admiro a la gente que puede ser ecléctica. 

Es exquisito lo que hace. En otra entrada se la presentaré mejor.
Acá pueden escucharla.


 


En un blog al que accedí porque ella lo recomienda en su página
(y que me encantó por cierto)
leí un texto sobre los cupcakes -que me dio gracia-.

Confieso, me parecen muy lindos los cupcakes 
-aunque bueno, admito que acá en santa fe no sucede lo mismo respecto a los cupcakes, no se han devenido imperio ni nada por el estilo-.

En otra entrada de ese mismo blog se estableció un prototipo de 
mujer "a las que les gusta los cupcakes" : las boludas

Eso me dio un poco de incomodidad porque no me sentí identificada.
Y me dio la misma sensación que me produce muchas veces mi ciudad.

Y me preguntaba:
¿Existen prototipos de mujeres a las que les gusta los cupcakes? 
¿En qué respondo yo a ese estereotipo? 
¿Por qué una tiene que encajar en alguno? 
¿Por qué la necesidad de meter a los otros dentro de categorías estereotipadas?
¿Qué pasa cuando las categorías quedan vacías, no nos dicen de nosotros mismos?

Seguramente con el Nacho no nos sentimos contenidos en nuestra ciudad porque 
no sentimos que vamos con algunos de los estereotipos que en ella se maneja. 
A veces, lejos de sentirnos contentos por ello, nos angustiamos un poco. 

Claro está: "encajar" te da seguridades.
¿Qué pasa cuando nada te da seguridades: carreras que se alargan, 
familias que te exilian por ser diferente, trabajos que se caen porque
 "se cortó el reemplazo" o porque necesitan tus horas para un armar una 
nueva estructura curricular, 
eternos trabajos en los que sos eternamente reemplazante, 
economía fluctuante, 
instituciones educativas que no te respaldan en la tarea de ser docente, 
una medicina que no te incluye -o porque tu enfermedad es rara o porque es cara para 
el Estado o para la obra social, 
la casa propia que es un sueño lejano y tenés que mudarte cada año o dos años...? 

Bueno, por más que siga escribiendo, siento que hay procesos que llevan mucho más tiempo que lo que puedo prolongar en estas líneas. 

Besos!

Una de las más recientes fotos. Mar del Plata (Semana Santa, 2012)





4 comentarios:

Miriam Canossini dijo...

Maru. me encanto todo lo que escribistes. y como ya sabes me encanta tu blog. yo particularmente te digo que es cierto todo lo que decis al respecto de segun los gustos que tenes te catalogan de lo que sos. por que a mi me ha sucedido. pero hay que aprender a vivr por uno, no por lo que te quieren imponer los demas. y te aclaro que este es un pais que no contiene a los jovenes.no es solo la ciudad. pero sea como sea nunca vamos a estar mejor que cerca de los que amamos. te quiero mucho y me encanta tu blog estam muy bien encaminado. pensa que este es tu lugar personal. donde vos tenes que poner lo que a vos te hace bien. y te gusta. un beso miriam

Cantando Victoria dijo...

Euge, qué lindo poder conocerte más! Muy emocionante tu historia, intensa.
Yo me estoy recibiendo de Cs. de la Educación (haciendo la tesis a pasitos de tortuga).
Beso grande

Maria Eugenia Nocioni dijo...

Gracias Myri y Victoria por los comentarios.

A Miriam, gracias por tus palabras, son muy alentadoras. Me encanta que me alientes, y sabés que te aprecio un montón!!!

Y a Victoria: qué loco que estés terminando Cs. de la Eudación. Colega! y pensar que nos unió el color de los artefactos del baño. En realidad creo que fue mucho más que eso. Suerte en la carrera.

Anónimo dijo...

Quería informado de lo que puede ayudar a una abeja en un brío de lo que está acá no es que no podía ofrecer una respuesta puntillosa .